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Sintaxis

Aprende algo más sobre los adverbios

Adjetivos o adverbios. Solo al lexicógrafo Emilio M. Martínez Amador se le podía ocurrir definir a los adverbios que se asemejan a los adjetivos como “adjetivos petrificados”. ¿Petrificados? Transformados o endurecidos hasta convertirse en piedras, precisa la RAE sobre el significado de la palabra petrificado.  Según esta teoría, entonces, dichos  adverbios son como los fósiles o las estatuas.


La RAE ofrece, sin embargo, otro significado de la palabra petrificadoPetrificado, dice, es “dejar a alguien inmóvil de asombro o terror”.  Así, esos adverbios españoles serían adjetivos a los que se ha propinado tal susto que se han quedado petrificados en el sitio.

Recuerda Martínez Amador en su Diccionario Gramatical que en otras lenguas, por ejemplo la alemana, el adjetivo pasa a ser adverbio solo con dejar de declinarse. En la lengua inglesa (otro ejemplo), basta con añadir la terminación -ly.

En la lengua de Cervantes, sin embargo, antes muertos que sencillos:  podemos convertir adjetivos en adverbios añadiendo la terminación -mente (ej.: bella/bellamente) o dedicarnos a asustar adjetivos como poco o mucho o, tanto y cuanto hasta dejarlos petrificados.

El proceso de petrificación para saber si estamos o no delante de un adverbio o un adjetivo, cuando existe la duda es, sin embargo, bastante sencillo, pues se adapta a la norma general clásica que define el sentido y la función del adverbio en la oración:  el adverbio es una parte invariable de la oración que sirve para calificar al verbo, al adjetivo u otro adverbio.

De acuerdo con esa definición es posible pensar en ciertos adverbios como organismos petrificados, o fósiles: ya son invariables. Es decir, no tienen género, ni número. Puesto que si pueden variar de género o número son adjetivos.

¡Estos adverbios son como rocas!

Si decimos Elena ha bebido bastante agua, pero podemos decir “Elena ha bebido bastantes vasos de agua”, bastante es adjetivo y no adverbio.

Pero si decimos Juan piensa poco y habla mucho (poco y mucho, en ambos casos determinan al verbo) y no podemos decir “Juan piensa pocas (o poca) y habla muchas (o mucha)”,  porque es un gran disparate,  poco y mucho son adverbios.

No en vano, el lingüista elige a los petrificados entre las clases de fósiles que existen para referirse a estos adverbios: son una copia exacta de los mismos adjetivos, vienen de estos, hasta convertirse en piedra.

La duda ahora es la siguiente: ¿pueden fosilizarse las palabras como los helechos…?

Pía Valls para EFE/PracticaEspañol

BIBLIOGRAFÍA: Los post de gramática de Practica Español han sido elaborados  siguiendo, entre otras, todas o algunas de las recomendaciones de la Real Academia de la Lengua Española y el Instituto Cervantes en “Gramática básica de la RAE, “Gramática práctica del español” y  “Las 500 dudas más frecuentes del español”. “Gramática de la Lengua Española”, de Emilio Alarcos Llorach. “Ortografía de uso del español” y “Gramática didáctica del español”, de Leonardo Gómez Torrego. “Breve ortografía escolar” de Manuel Bustos Sousa.”Diccionario gramatical” de Emilio M. Martínez Amador. Vademécum del español urgente y Manual de español urgente, de Agencia EFE. Diccionario Panhispánico de Dudas (RAE)

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