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Expresiones

POR QUÉ DEBES TENER CUIDADO AL DECIR EN ESPAÑOL “¿ME ENTIENDES?” Y OTRAS EXPRESIONES NO INOFENSIVAS

Algunas veces los españoles usamos las expresiones “¿me entiendes?” o  “¿me explico?” con cierta arrogancia o sentido de  superioridad sobre la persona a la que van dirigidas. En realidad,  cualquier cosa que se diga haciendo de menos a otro cae bastante mal, como es natural, ya sea un modismo, un refrán o una sentencia de autor. Sobre todo, si es para llamarle torpe, tonto, inflexible o cabezota. Así que debes tener cuidado con lo que dices. A este post traigo algunas de esas expresiones que se desdoblan como doctor Jekyll y Mister Hyde y no son lo inofensivas que parecen.

“¿Me entiendes?”

Cuando  va con doble sentido, no estamos preguntando si nos explicando bien o hablamos bien, en realidad estamos diciendo que alguien “tome nota” de lo que estamos diciendo por su propio bien o interés.

Ejemplo: ¡Es la última vez que te llamo la atención, ¿Me entiendes?!

“¿Me explico?”

Más o menos tiene el mismo sentido que la expresión anterior, aunque quizá en este caso puede denotar un tono más imperativo.

Ejemplo: ¡No estoy dispuesta a hacer tu trabajo, ¿me explico?!

“A buenas horas…” 

Lejos de saludar como buena la hora en que algo o alguien llega a algún sitio o se recibe, en realidad decimos que algo o alguien llega tarde y ya no nos sirve. La frase original completa es : ¡A buenas horas, Mangas verdes!

Ejemplo: ¡A buenas horas me traes el paragüas, me he calado…!

“En qué pensabas…”

Lejos estamos de preguntar nada. Cuando usamos esta coletilla estamos llamando la atención o afeando a alguien que en nuestra opinión ha tenido una mala idea, una distracción o un despiste.

Ejemplo: Hoy casi te atropella un coche. ¿En qué pensabas?

“Tomo buena nota”

Aunque la traducción anglosajona es “noted” e implica que vas a ejecutar lo que se te pide, también se puede estar diciendo  “espera y verás…” es decir, que algo va a tener consecuencias (buenas o malas…)

Ejemplo: Tomo buena nota de tu mal comportamiento.

“Erre que erre”

Con esta expresión llamamos “cabezota”, testarudo, terco u obstinado a  la persona a la que va dirigida.

Ejemplo: Erre que erre, Juan insistía en la misma tontería.

“Y dale molino”.

Lo decimos cuando observamos que alguien no se retracta del error.

Ejemplo: ¡Y dale molino! ¡Dos más dos no son cinco!

“Por hache o por be”.

Es lo mismo que decir “por una cosa o por otra” siempre pasa lo mismo o no hay forma  de remediar, solucionar o cambiar algo.

Ejemplo: Por hache o por be, siempre tienes una excusa para justificar tu tardanza.

“Alma de Dios”

Puede que digamos ¡alma de Dios! (suspirando) o directamente llamemos a alguien alma de Dios. Pero en ambos casos decimos que ese alguien es bueno, bondadoso, cándido o ingenuo.

Ejemplo: ¡Alma de Dios! ¿Has dado todos tus ahorros para los pobres?

“No hay tu tía”

Es un vulgarismo de “no hay manera” de hacer algo o de convencer de algo  a alguien.

Ejemplo: ¡No hay tu tía! Esta pieza no encaja en este hueco.

“Habemus papam”

Usamos las palabras con las que el Vaticano anuncia la llegada de un nuevo papa de la Iglesia Católica para llamar “sabelotodo” a alguien que acaba de decir, opinar o sentenciar sobre algo sabido o que es obvio.

Ejemplo:

– Yo digo que el español es la segunda lengua materna del mundo.

– ¡Habemus papam!

“Lo dijo Blas, punto redondo”

También estamos llamando sabiondo o sabelotodo a una persona que acaba de emitir una predicción o un juicio, cerrado.

Ejemplo:

-Es mucho mejor salir a cenar los sábados que los domingos.

– ¡Lo dijo Blas, punto redondo! 

“Duro y dale”

En función del contexto, puedes destacar la tenacidad de una persona o llamarla  “cabezota”.

Ejemplo: ¡Vamos, duro y dale, y lo conseguirás!

“Duro de pelar”

Cuando usamos esta expresión estamos diciendo que alguien es difícil de trato, complicado o mezquino.

Ejemplo: Juanito es duro de pelar con todos sus compañeros.

“Duro de roer”

Nos referimos  a las situaciones cuando son difíciles de asimilar o complejas y la frase completa es “un hueso duro de roer”

Ejemplo: El partido de mañana contra el campeón mundial será un hueso duro de roer.

“Duro de oído”

Es la forma de decir que alguien no escucha o también la manera de llamarle sordo.

Ejemplo: ¿Es duro de oído o no presta atención?

Estas son solo algunas. Hay muchas más. Para manejar con propiedad las expresiones que se han llamado de doble sentido debes prestar atención al contexto en el que cobran vida, con una buena inmersión en el idioma. Hoy es fácil pues nunca habían existido tantos medios para aprender y practicar de manera independiente.

Pía Valls para PracticaEspañol

 

 

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