1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Sin votaciones aún)
Loading...Loading...

Cultura

Se exponen en Florencia los cuadros “rabiosos” de juventud de los artistas españoles Picasso, Miró y Dalí

Florencia (Italia), 9 mar (EFE).- La exposición “Picasso, Miró, Dalí:Jóvenes rabiosos. El nacimiento de la modernidad” recoge en Florencia la producción de juventud de estos tres genios españoles, descubriendo su interacción en ese periodo formativo y su aportación a la relación entre el arte y la modernidad al inicio del siglo XX.

A través de más de sesenta obras, la muestra inaugurada en el palacio Strozzi de Florencia, recorre los elementos comunes entre Pablo Picasso, Joan Miró y Salvador Dalí, a la vez que analiza cómo los tres jóvenes plantearon su acceso a la transformación creativa de su tiempo.

La exposición parte del año 1926, cuando un joven Dalí se encuentra con Picasso en París, donde se vinculará también con Miró, para después recorrer junto al espectador los orígenes y el camino de los tres creadores.

Un encuentro, el de Picasso y Dalí, del que se tiene constancia sólo a través del relato del genio de Figueras en su obra "Vida Secreta" pero que se toma como el final de un recorrido que, sin embargo, no cuenta con un punto de partida común, pues existe una importante diferencia generacional entre los tres artistas.

Para lograr ese objetivo, los responsables de la exposición han decidido dividirla en "episodios" o "pensieri", diferentes salas en las que se recogen y se relacionan las obras de los tres pintores descubriendo los registros intelectuales y plásticos que influyeron en ellos.

Así, en el primero de esos episodios, titulado "Psicomaquia. Cuando Dalí afirma que fue a ver a Picasso", se plantea la peculiar interpretación que Dalí hizo entre 1925 y 1927 de la obra de Picasso, así como el estadio de producción de los tres artistas en 1926.

En el segundo, "Miró, Dalí. Genius Loci", se reúnen paisajes, bodegones y cuadros con figuras de ambos, evidenciando “la relación entre el origen vernáculo de cada uno de ellos y la aceptación de lo moderno", de acuerdo con la comisaría de la muestra.

Sin embargo, es el tercer episodio el que representa uno de los puntos cardinales de la historia de esta exposición y atestigua el paso de Picasso por Barcelona en 1917 con motivo de la representación por parte de Los Ballets Rusos de "Parade", para la que el malagueño diseñó los figurines.

El titulado episodio "Cuando Miró se cruzó con Picasso", aborda, por primera vez en un espacio expositivo, el encuentro de un "recién aparecido" Miró con Picasso en la escena artística catalana.

Picasso encuentra además un espacio reservado exclusivamente a su época de juventud en la sala que cierra la muestra y en la que se recogen, entre otras cosas, el cuaderno en el que preparó su cuadro "Las señoritas de Aviñón" y en el que se observa la inclinación del artista malagueño por el cubismo.

Y es que durante el recorrido por este periodo en la trayectoria de los tres creadores, se entrevé además un cierto magisterio de Picasso sobre Miró y Dalí, a los que, según la organización de la muestra, ayudó en repetidas ocasiones, estableciéndose entre ellos un mutuo reconocimiento.

La exposición cuenta con un epílogo en el que se exhiben tres piezas, una por cada artista, una vez ya han cerrado ese periodo de formación: "Pequeño Universo" (1933), de Miró; "Las rosas sangrantes" (1930), de Dalí, y "Mujer que llora" (1937), de Picasso.

pdf {global[_AB_EXTRA_TRANSCRIPCION]}