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Wissenschaft

(Español) Divagar nos hace infelices

Las personas que dejan volar sus pensamientos de forma frecuente, con independencia de lo que están haciendo, tienden a sentir menor felicidad que aquellas que centran su atención.

Alfredo S. comienza a hablar con entusiasmo de su reciente viaje por África, pero su mente, tan vagabunda como el propio viajero, pronto empieza a saltar de un tema a otro -del desierto al calor, y después al cambio climático- hasta separarse por completo del asunto que había comenzado tratar. Al cabo de unos instantes no sólo ha perdido el hilo, sino también su alegría inicial.

Para Luisa D. suele ser toda una proeza poder hablar o bien escribir sobre lo que se ha propuesto expresar de entrada. En lugar de ceñirse al nudo del asunto, comienza a divagar sin un propósito fijo ni determinado. Termina refiriéndose a otras cosas muy distintas sin llegar a saber muy bien cómo ha llegado a ese punto.

Divagar a veces puede ser divertido e incluso puede estar asociado con la creatividad, pero cuando esta conducta se transforma en la regla en lugar de la excepción o resulta muy exagerada, como en los casos de Alfredo y Luisa, el “vagabundeo mental” puede llegar a ser contraproducente, como demuestra una reciente investigación estadounidense.

Una investigación de la Universidad de Harvard, en Cambridge (EE. UU.) dirigida por Matthew Killingsworth y Daniel Gilbert, sugiere que las mentes que divagan suelen pertenecer a individuos más infelices.

Los investigadores estadounidenses han desarrollado una aplicación informática para el teléfono inteligente iPhone, con el objetivo de crear una gran base de datos con información sobre los pensamientos, sensaciones y actividades de una amplia variedad de personas en su quehacer cotidiano.

Posteriormente los expertos han utilizado los datos recopilados por dicha aplicación, denominada “Track Your happiness” (“Sigue tu felicidad”) comprobando que una mente errante o que divaga también es una mente con menos felicidad.

Los investigadores encontraron que la mente de las personas divaga con mucha frecuencia, independientemente de lo que esas personas están haciendo, y también que la gente se siente menos feliz cuando su mente está divagando comparado con cuando evita que sus ideas vuelen como hojas llevadas por el viento.

Asimismo, el trabajo estadounidense desveló que lo que un individuo está pensando influye más en su nivel de felicidad que la tarea que está realizando.

Según los autores de la investigación, para entender este fenómeno hay que tener en cuenta que los seres humanos “son únicos en su habilidad para pensar sobre episodios del pasado, o el futuro, o hechos que podrían no haber sucedido jamás”.

Para el maestro espiritual Eckhart Tolle, reconocido mundialmente por su libro “El poder del ahora”, “hay un lugar mucho más sereno allende nuestros pensamientos, donde desaparecen los problemas mentales que nosotros mismos hemos creado y descubrimos lo que significa realmente una vida liberada: es el preciso instante que vivimos”.

Según este pensador, “el mayor obstáculo para disfrutar del ahora es que nos identificamos con lo que pensamos, somos incapaces de dejar de pensar y nuestra mente es como un mono loco que va de rama en rama, de conflicto en conflicto, del recuerdo a la anticipación, del pasado al futuro, lo cual produce una preocupación y dolor interminables”.

Cambridge, EFE/PracticaEspañol

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