Satyarthi highlights the importance of education for "globalizing a message of compassion”. Read this interview to know more about it.
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Mundo

El Nobel que quiere globalizar la compasión

Bangkok / Tras una vida dedicada a luchar contra el abuso infantil, el indio Kailash Satyarthi, premio Nobel de la Paz en 2014, reconoce en una entrevista con Efe que confía en que el mundo logrará algún día eliminar las fronteras gracias a la compasión y al liderazgo de las nuevas generaciones.

Para ello, Satyarthi, cuya organización Bachpan Bachao Andolan ha liberado a más de 86.000 niños de la esclavitud, impulsó en 2016 la campaña “100 millones para 100 millones”,que empodera a los niños privilegiados para que alcen la voz y así terminar con los abusos que sufren los menores desfavorecidos.

El activista, que esta semana en Bangkok ha conversado con profesores de todo el mundo durante el congreso de la Internacional de la Educación que finaliza este viernes, destaca la importancia de la enseñanza para “globalizar un mensaje de compasión” y pone de relieve el papel de los docentes y la necesidad de un comportamiento responsable de los consumidores.

PREGUNTA: ¿Qué le diría al presidente estadounidense, Donald Trump, o los líderes europeos por su dura política contra la inmigración, que también afecta a los menores?

RESPUESTA: Les hablaría particularmente sobre los niños, porque ellos son los que más sufren estas políticas. Los niños nunca han levantado fronteras, no han establecido límites, desconocen cómo los muros han sido creados, pero los sufren.

Los líderes deben darse cuenta que el Planeta pertenece a todo el mundo. Cualquier política que victimice a los niños, y que a veces separa a los hijos de sus padres, va en contra de los principios de Dios y es inaceptable.

Yo soy alguien que sueña con un mundo sin fronteras, sin divisiones en la Humanidad. Un día ese mundo será una realidad, quizás no sea en 5 o 10 años, pero sucederá.

P: ¿Están las nuevas generaciones preparadas para afrontar el enorme reto de liderar el cambio?

R: La idea que fundamenta la campaña “100 millones para 100 millones” es ‘globalizar la compasión’. Hemos globalizado mercados, economías, producción… y sufrimos las consecuencias de la crisis climática, violencia y guerras. Este es el momento de reformular y pensar en una alternativa: globalizar algo que está dentro de cada persona y eso es la compasión, sentir el sufrimiento de los demás como si fuera propio.

La compasión ayudará a incrementar la amabilidad, la gratitud, el sentimiento global de responsabilidad. Y esto solo puede llegar a través de la gente joven. Si ellos lideran el mundo, será diferente.

En los últimos dos años, la campaña se ha expandido a 35 países y más de un millón de niños han participado en ella. Ya han logrado cambiar políticas, leyes, la asignación de presupuestos… en varias naciones como India, Suecia y Alemania.

P: En una época donde la religión ha perdido influencia en países desarrollados, ¿es la educación la clave para difundir ese mensaje de compasión?

R: La educación es el referente más poderoso para lograr el desarrollo sostenible. Educación es la clave para la justicia, igualdad, empoderamiento… Si fallas en educación, fallas en todas los aspectos de la vida.

P:¿Dándole la voz a las nuevas generaciones, significa que busca a un sucesor que en unos años tome su rol?

R: No busco solo a un sucesor, sino a 100 millones de líderes. Es una iniciativa única en nuestro tiempo, por primera vez los estudiantes de todo el mundo se están uniendo y creando una alianza. Además, los profesores juegan un papel fundamental a la hora de apoyar y guiar a los jóvenes.

Durante estos días he conversado con maestros de todo el mundo. Me anima la voluntad de los docentes para ceder el espacio a los jóvenes y aceptarles como líderes. La juventud ya se ha colocado en el asiento del conductor.

P: Multinacionales han abusado durante años de la mano de obra infantil. Pero han seguido creciendo y enriqueciéndose…

R: Algunas compañías han hecho reformas en su cadena de suministro una vez fueron expuestas. Lo que es bueno, pero no es suficiente. Por ello demandamos que los países tengan fuertes leyes para terminar con el trabajo infantil.

Pero, igual de importante, es cambiar el comportamiento de los consumidores. En caso de que una marca utilice a niños, una protesta masiva manda un mensaje contundente que las compañías no puede ignorar.

Consumir de manera responsable lleva además a otros asuntos como el cambio climático, democracia…

P: Los objetivos para el desarrollo sostenible se comprometen a terminar con la mano de obra infantil en 2025. A seis años de esa fecha, ¿es alcanzable?

R: Hemos logrado en 16 años reducir el número de niños trabajadores de 260 millones a 150 millones. La meta es alcanzable, pero se necesita de voluntad política.

Por desgracia, los niños no son la prioridad política del mundo. Lo que estamos viendo en Estados Unidos, Grecia o Italia no sucederían si los niños fueran nuestra prioridad. Definitivamente, llevará más tiempo. (26 de  julio de 2019, EFE/PracticaEspañol)

La noticia relacionada en vídeo (febrero 2017):


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