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El arresto de Laurent Gbagbo pone fin al sangriento conflicto de Costa de Marfil y la posibilidad de una guerra de civil

Paris/Abiyán (EFE).- Con la detención, por parte de soldados leales al presidente electo, Alassane Ouattara, del presidente saliente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, y su esposa Simone, en la tarde del lunes 11 de abril, en la habitación que ocupaban en el hotel Golf de Abiyán, se ha puesto fin a un conflicto que ha dejado cientos de muertos en ese país africano y la posibilidad de una guerra civil.

Costa de Marfil ha vivido una profunda crisis política desde las elecciones presidenciales del 28 de noviembre de 2010, cuando Gbagbo no admitió su derrota frente a su rival, Alassane Ouattara, reconocido internacionalmente como vencedor de los comicios y presidente electo.

Nada más conocerse el arresto, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, dijo que la detención de Gbagbo, envía una "fuerte señal" a dictadores y tiranos en la región y el mundo.

Clinton también dirigió un mensaje a los marfileños, a los que instó "a mantener la calma y contribuir a la configuración de un futuro pacífico para su país. Ahora comienza el trabajo duro".

La detención de Gbagbo se produjo una semana después de la ofensiva lanzada por las fuerzas de Ouattara, apoyadas por Francia y la ONU, para tomar Abiyán, la capital económica del país africano.

Ouattara se dirige a la nación

Por su parte, el presidente electo de Costa de Marfil, Alassane Ouattara anunció horas después del arresto que Gbagbo será juzgado por los tribunales y aseguró que tendrá "un trato digno" y le serán respetados todos sus derechos.

En un discurso a la nación, de diez minutos y transmitido por la Televisión de Costa de Marfil, Ouattara afirmó que se creará una comisión de reconciliación y paz para esclarecer todos los crímenes y matanzas cometidos en el país durante los últimos años.

Aseguró también que ha adoptado todas las disposiciones para garantizar la integridad física tanto de Gbagbo como de su esposa, Simone, y de otras personas bajo arresto.

Para facilitar la vuelta de la calma y el orden, Ouattara pidió a las fuerzas de seguridad nacionales, de la Misión de la ONU en Costa de Marfil (ONUCI) y de los militares franceses en el país que velen por la seguridad de los habitantes y de los bienes, tanto en la capital económica como en el resto de Costa de Marfil.

Ouattara hizo un llamamiento a los grupos armados leales a Gbagbo para que depongan las armas y resaltó que combatir "ya no tiene sentido".

Abstenerse de venganza y violencia

Asimismo pidió a sus seguidores que se abstengan de realizar actos de venganza o violencia, e insistió en la necesidad de hacer todo lo posible para que la paz vuelva definitivamente al país.

"Una nueva página en blanco se abre hoy en nuestro país y nos corresponde escribir juntos nuestra historia en reconciliación y paz", declaró Alassane Ouattara, quien pidió a "Dios que bendiga a nuestro bonito país".

Las fuerzas leales a Outtara lanzaron horas antes el ataque final sobre Gbagbo, tras más de diez días de intensos combates en Abiyán, que estuvieron apoyadas por militares franceses y por soldados de la ONUCI, que también bombardearon la residencia presidencial, en el barrio de Cocody de esaa ciudad.

La detención de Gbagbo fue acogida con alivio en algunos barrios de Abiyán, como Kumasi, donde los vecinos salieron a la calle para manifestar su alegría y saludar el arresto del ex presidente, que abre el camino a la paz.

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