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La palabra en la Prensa: racimo y bombas de racimo

Es obvio que no es lo mismo. En español, la palabra racimo se usa casi siempre para referirse a un ramo de uvas; es decir, un grupo de uvas que cuelgan del mismo tallo. Pero también podemos aplicar el término a otras cosas para dar a entender que han de estar dispuestas en forma de racimo, es decir agrupadas por un eje común a todas. Desgraciadamente, Gadafi ha utilizado en la guerra de Libia bombas racimo. Este armamento se llama así por estar compuesto de un racimo de diferentes productos explosivos en un mismo proyectil, matar personas o destruir cosas. Ayer, la organización Human Rights Watch (HRW) denunció hoy que las fuerzas de Muamar el Gadafi han utilizado bombas de racimo fabricadas en España en 2007 en sus ataques contra zonas residenciales de Misrata, ciudad al este de Trípoli sometida a un intenso bombardeo desde hace dos días.

HRW dice que son las MAT-120 fabricadas por Instalaza

HRW alertó del “grave peligro” que esas armas suponen para la población civil y señaló que, tras investigar varios fragmentos de las bombas, ha dictaminado que se trata de MAT-120, fabricadas por la empresa española Instalaza hace cuatro años, uno antes de que España subscribiera el tratado internacional contra las bombas racimo, indicó en un comunicado.

La organización que vela por el respeto de los derechos humanos en el mundo detalló en su comunicado que detectó el uso de las bombas racimo en el actual conflicto tras el bombardeo de Misrata el jueves.

Comprobó concretamente la explosión de tres bombas de ese tipo sobre un barrio residencial de esa ciudad, después que unos expertos estudiaran los restos y entrevistaran a varios testigos de los ataques de Gadafi.

La organización aseguró además que cuenta con testigos, concretamente dos conductores de ambulancias, que sostienen que la ciudad ya había sido escenario de ataques con bombas de racimo con anterioridad.

“Es horrible que Libia use este tipo de armas, especialmente en una zona residencial. Suponen un riesgo enorme para los civiles tanto durante los ataques, por su naturaleza indiscriminada, como después, porque quedan esparcidos fragmentos sin explotar que siguen siendo peligrosos”, indicó el director de la división de HRW dedicada al armamento, Steve Goose.

Libia no ha suscrito la Convención contra las bombas de racimo

La mayoría de los países han suscrito la Convención contra las Bombas de Racimo, que se convirtió en ley internacional vinculante en agosto de 2010, aunque Libia no ha suscrito ese acuerdo, según HRW, que recuerda que ese estado utilizó bombas racimo de fabricación soviética en los años 80 en el conflicto en el Chad.

Según apunta la organización, a finales de 2008, España destruyó sus reservas de 1.852 proyectiles MAT-120, que contenían un total de 38.892 municiones, después de firmar la Convención contra las Bombas de Racimo el 3 de diciembre de 2008 y ratificarla en el 17 de junio de 2009.

Ese tipo de armas se abren “en el aire y dejan escapar 21 municiones sobre una amplia zona”, indica HRW, que detalla que estas “se desintegran en fragmentos a alta velocidad para atacar personas y desprenden balas de metal fundido capaces de penetrar en vehículos blindados”.

Misrata fue hoy mismo escenario de nuevos ataques por parte de las fuerzas leales a Gadafi, que dejaron al menos 22 personas muertas y unos 50 heridos en un bombardeo que también afectó a la ciudad de Ghnaimiya, según informó el canal de televisión catarí Al Yazira.

Desde la entrada en vigor de la Convención contra las Bombas de Racimo, el uso por parte de Gadafi de ese tipo de armas sobre Misrata, ciudad controlada por los rebeldes libios, es la segunda ocasión en que se tiene constancia de ataques de este tipo en el mundo.

HRW detalla que el 6 de abril de este año se concluyó que Tailandia también usó ese tipo de municiones sobre territorio de Camboya durante un conflicto sobre la frontera en febrero de 2011.

Nueva York, EFE 

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