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Palabras en la #Prensa: consumo colaborativo

La irrupción de las tecnologías digitales y las urgencias de la crisis económica han impulsado un movimiento conocido como consumo colaborativo.No es nuevo, sino todo lo contrario. Es, incluso, primitivo. Nuestros abuelos lo hacían: si tenían que viajar, iban en un coche compartido y se alojaban en casa de un conocido. Intercambiaban lo que tenían. A veces, por dinero; otras, por otro bien o servicio. Un modelo de consumo por el que vuelven a apostar muchas personas y empresas, según informa hoy el diario ABC de Madrid.

Es una nueva forma de consumir donde se prima el uso del producto frente a la posesión», explica Concepción Gabaldón, directora de Área 31, un espacio de innovación y emprendimiento del Instituto de Empresa (IE) Business School. «Esto se ha hecho siempre. Como en los pueblos o las comunidades de vecinos. Ahora las nuevas tecnologías han reducido el coste de ponerlo en marcha en comunidades mucho más grandes», afirma.

Albert Cañigueral, autor de un blog que promueve esta tendencia, considera clave el cambio cultural que ha provocado internet. «La gente se ha acostumbrado a compartir en la web. Cuanto más servicios da uno, más recibe», argumenta Cañigueral. Según la revista «Time», que en 2011 consideró esta idea una de las diez que cambiarán el mundo, todo comenzó con Napster, el servicio con el que se compartía música. Aquello acabó con los cedés: la gente quería escuchar la música, no poseer el disco. En la actualidad, la plataforma Netflix tiene más de 20 millones de suscriptores para ver películas y series en línea.

La crisis económica ha extendido esa actitud a muchos sectores. La cuestión es ser eficiente. Ya sea con el alquiler de libros de textos o al compartir una oficina de trabajo. «Es una forma de bajo coste de consumo. La crisis nos ha puesto una pistola en la sien para innovar. Pero no creo que este modelo muera cuando acabe la crisis», presiente la profesora del IE.

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