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Palabras en la #Prensa: lucha contra el cáncer

Un día después de la publicación de los datos de la evolución del cáncer en Estados Unidos (con una baja la incidencia de todos los tipos menos el del papiloma), el Nobel James Watson, codescubridor de la doble hélice de ADN en que se basa toda la genética actual, ha puesto patas arriba el debate sobre el futuro de este conjunto de enfermedades, la segunda, tras las cardiovasculares, en mortalidad en los países ricos.

Según informan El País y la agencia Reuters, Watson, de 84 años ha publicado un artículo en la revista “Open Biology” en el que afirma que las nuevas terapias basadas en la genética no serán la solución para el cáncer, y critica la moda de los antioxidantes, indicando que pueden hacer más daño que bien a los enfermos.

El polémico científico afirma que las nuevas terapias, basadas en la caracterización genética de cada tipo de tumor, “funcionan solo durante unos meses”, y que “no hay nada para las metástasis de pulmón, colon y mama”.

El papel de los antioxidantes es más complejo. Por un lado, reducen los radicales libres que deterioran el ADN. Pero, precisamente, su creación es uno de los medios por los que actúan tratamientos como la quimioterapia, ya que al actuar sobre el ADN matan las células. “Todo el mundo pensaba que los antioxidantes eran buenos, pero pueden impedir que curemos el cáncer”, dice Watson.

Por último, el científico, que hizo su gran descubrimiento con 25 años (junto a Francis Crick y una científica cuyo papel se ha reivindicado después, Rosalind Franklin) y recibió el Nobel en 1962, a los 34, fiel a su fama de iconoclasta de la ciencia concluye que “el principal obstáculo para la curación del cáncer es el carácter conservador inherente a los estamentos que lo investigan”, y que “mientras esto siga así, la curación estará siempre a 10 o 20 años vista”.

Las polémicas declaraciones del investigador han tenido unas medidas reacciones: no es fácil contradecir a un Nobel con su carisma. Aun así, en EE UU ya ha habido algunas voces que han matizado sus opiniones. Por ejemplo, Robert Weinberg, del prestigioso MIT, ha defendido la aproximación genética, y ha explicado que lo que ocurre es que cuando se bloquea una vía de proliferación del cáncer, este muta y encuentra otra.

En cambio, sobre el tema de los antioxidantes, le dan la razón: lo que es bueno como medida preventiva, puede no serlo cuando ya ha aparecido el tumor. “Todo lo que mantenga el cáncer lleno de radicales libres es un componente efectivo del tratamiento”, ha dicho Robert Benezra, del Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York.

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