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Monde

Prosigue la guerra en Libia "hasta que sea necesario" y aumenta la tensión en Siria y Yemen

Redacción Internacional (EFE).- Francia y el Reino Unido están preparando una “iniciativa” para resolver por la vía “política y diplomática” la crisis en Libia, según anunció el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Sarkozy ha garantizado que la coalición mantendrá el control político de todas las operaciones, a pesar de que la coordinación de las acciones militares se haya transferido a la OTAN.

Mientras tanto, según han afirmado los rebeldes en Bengasi, hasta el momento el número de muertos en la guerra civil de Libia supera los 8.000.

El primer ministro británico, David Cameron, ha afirmado por su parte que la intervención militar en Libia se prolongará "hasta que sea necesario" para cumplir con la resolución de la ONU y su mandato.

Para Cameron, "la población de Libia está ahora más cerca de poder decidir su futuro, y con la intervención damos más espacio a los libios a construir su futuro sin ser asesinados".

Cameron ha rechazado que el líder libio, Muamar el Gadafi, deba involucrarse en el devenir del país. En este sentido, ha pedido a "las personas cercanas a Gadafi" que "sean conscientes de que a partir de ahora si no dejan sus tanques y su ofensiva, todas sus acciones serán susceptibles de constituir crímenes de guerra y deberán pagar por ello".

La OTAN ha confirmado que coordinará con la coalición internacional las operaciones militares sobre Libia, lo cual significará que la Alianza controlará también las misiones contra objetivos terrestres para proteger a la población civil, una tarea que por ahora realizó la coalición internacional encabezada por EEUU, Francia y el Reino Unido.

 

La situación en Siria y Yemen

 

En tanto, la situación en Siria y Yemen, escenario de nuevas manifestaciones contra los regímenes en el poder, concentra la atención sobre las protestas que sacuden el mundo árabe desde hace más de tres meses.

El viernes 25, en la ciudad sureña siria de Sanamein, se produjeron una veintena de muertos por disparos de la Policía durante una manifestación de protesta.

En la capital, Damasco, se han registrado enfrentamientos entre los manifestantes y la policía con numerosos detenidos, mientras miles de personas participaron en la ciudad sureña de Deraa en el entierro de las víctimas de protestas contra el régimen en un ambiente de tensión, pero sin la presencia de fuerzas policiales.

Con el fin de reducir la tensión, el Gobierno sirio anunció una serie de medidas, incluyendo el compromiso para derogar próximamente la ley de emergencia que está vigente desde 1963 y que, entre otras cosas, prohíbe las manifestaciones públicas.

Además, el presidente sirio, Bachar al Asad, ordenó liberar a todas las personas que fueron detenidas por las manifestaciones.

En Yemen, donde medio centenar de personas murieron por disparos en una protesta junto a la Universidad de Saná, las manifestaciones de miles de ciudadanos para exigir la renuncia del presidente, Ali Abdalá Saleh, se suceden de forma constante.

A pesar de verse debilitado por esa matanza, que ha llevado a altos cargos del Ejército a unirse a los manifestantes, Saleh convocó públicamente a sus seguidores a "resistir todos los desafíos" en una plaza de la capital yemení.

"Tenéis que garantizar la seguridad de Yemen y su estabilidad" para evitar "el caos y el derramamiento de sangre", manifestó el gobernante, en el poder desde 1990.

Según la ONG Amnistía Internacional fueron al menos 52 personas las que murieron en las manifestaciones del 18 de marzo en la capital yemení como consecuencia de la acción combinada de francotiradores apostados en los tejados y las fuerzas de seguridad en la calle.

Por último, la ministra de Desarrollo Social de Baréin, Fatima Albalooshi, acusó al grupo islamista Hizbulá y a "un país vecino" de ser los instigadores de los desórdenes y la agitación civil que sacuden desde hace algunas semanas a este reino.

Sin querer mencionarle, la ministra responsabilizó a Irán de la violencia en el reino de población mayoritariamente chií, pero gobernado por una monarquía suní.

Albaooshi ofreció una rueda de prensa en Ginebra, donde también contó que se había reunido con la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, a quien pidió pruebas de las denuncias que formuló recientemente sobre asesinatos de civiles, detenciones arbitrarias y ataques contra heridos en hospitales por parte de las fuerzas de seguridad en Baréin.

"La alta comisionada ha hablado de 50 a 100 personas desaparecidas y yo le he pedido la lista de nombres para buscarlas, pero no me ha proporcionado ninguna información", dijo la ministra.

Preguntado al respecto, el portavoz de Pillay, Ruperd Colville, dijo a Efe que su organismo mantiene lo dicho pues tales informaciones "provienen de personas que para nosotros son fuentes creíbles".

Recordó que entre las personas que se denunció que habían desaparecido, algunas han aparecido luego muertas y otras detenidas.

La ministra, por su parte, negó todas y cada una de esas alegaciones y dijo que los únicos que han utilizado la violencia han sido los manifestantes organizados en bandas.

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