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Mundo

Grecia un modelo europeo de gestión del COVID-19

Antonio Santos e Ingrid Haack/ Atenas / La reacción de las autoridades griegas ante la amenaza del coronavirus es una de las más efectivas de Europa, a pesar de haber sido uno de los países más afectados por la crisis económica durante la pasada década y de la idiosincrasia anárquica característica de este país.

El éxito de la cuarentena, en la que los ciudadanos griegos han actuado con disciplina y se han mantenido fieles al confinamiento, ha sido uno de los factores clave en la contención del virus.

Según los últimos datos proporcionados por el Ejecutivo heleno, Grecia tiene unas cifras de contagio relativamente favorables: 2.192 casos y 102 muertes. En el ámbito de la Unión Europea (UE), solo Bulgaria, Eslovaquia y Hungría tienen mejores cifras en número de infectados por población total.

En el número de fallecidos por millón de habitantes, la tasa de mortalidad de España es 39 veces mayor que la de Grecia, mientras que la de Italia es 36 veces superior.

El temor a un colapso de la sanidad, que en la década de crisis sufrió, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un recorte anual del 8,7% del gasto sanitario (0,9% en Italia y 1,4% en España, ha sido precisamente una de las claves de la actuación precoz.

Al ver los estragos que el virus estaba causando en Italia y España, países a los que los griegos se sienten emocionalmente muy cercanos, la ciudadanía entró en “shock” y, lejos de su espíritu libertario habitual, optó por la disciplina.

Primeras restricciones

A finales de febrero se aplicaron las primeras restricciones, con la suspensión del carnaval, que debido al calendario de la Pascua ortodoxa, por suerte, se celebraba este año con una semana de retraso con respecto a los países católicos.

Este retraso en el calendario de festividades y del estallido en sí de la pandemia ha sido probablemente una de las claves del éxito. Ver los estragos que causó el carnaval en otros países ayudó, pero también había otros factores.

“El retraso de la llegada del virus se debe probablemente a que Grecia tiene un menor número de vuelos internacionales que Italia o España”, afirmó a EFE el epidemiólogo Takis Panayiotópulos, miembro de la comisión de expertos del Ministerio de Sanidad para el coronavirus.

“Al ver lo que estaba ocurriendo en Italia, eso nos permitió tener una imagen de la epidemia en Europa y se pudo actuar rápidamente”, explicó.

El 11 de marzo, cuando todavía no había ningún fallecido y los casos de coronavirus no llegaban al centenar, el Ejecutivo cerró escuelas y universidades. Dos días después, al confirmarse la primera muerte, se ordenó el cierre de los restaurantes y bares, además de museos y sitios arqueológicos.

A partir del 24 de marzo, entró en vigor el confinamiento total, con las excepciones de poder ir a la compra de productos de primera necesidad, acudir al médico o hacer deporte. En cada ocasión, los ciudadanos deben notificar su salida con un certificado impreso o vía SMS.

La crisis como punto de partida de la terapia

La austeridad en la última década hizo mella en los recursos disponibles para los hospitales públicos, al limitar al máximo el personal y las UCI de los centros médicos públicos.

Por ello, el Gobierno griego obligó a los centros privados a ceder sus camas de UCI a la sanidad pública en caso de necesidad, pero podría no ser suficiente. Al comienzo de la crisis de la COVID-19 había 565 unidades de cuidados intensivos en Grecia, ahora han aumentado esa cifra hasta 997. Al mismo tiempo, se han realizado 3.073 contrataciones de personal sanitario.

El Ejecutivo anunció que, con motivo de la Pascua ortodoxa este fin de semana, se incrementarán los controles para evitar aglomeraciones y salidas en masa desde las grandes ciudades.

Las iglesias permanecerán cerradas, con misas a puerta cerrada por televisión. También se han prohibido las visitas a amigos y familiares con motivo de las festividades. “No asaremos corderos, no viajaremos al pueblo”, recalcó Stelios Petsas, portavoz del Gobierno, al anunciar las medidas.

Los estragos económicos, memoria de la crisis 

Las autoridades griegas han sido por ahora cautelosas a la hora de dar una fecha para la vuelta a la normalidad, aunque los expertos señalan que el impacto económico será brutal para el país.

Según los expertos, el paro, que había logrado bajar hasta el 16,8 % en 2019, se disparará, dado que muchas empresas no lograrán sobreponerse a la vuelta a la actividad. El Gobierno prohibió los despidos mientras duren las ayudas económicas, pero en los 18 primeros días de marzo ya se han destruido 45.000 empleos.

El paquete de ayudas que aprobó el Gobierno es de 14.000 millones de euros e incluye subvenciones, créditos y prórrogas fiscales, con subsidios de 800 euros mensuales para la gente que se ha quedado provisionalmente en el paro.

Pero el mayor varapalo se espera en el turismo, la columna vertebral de la economía griega, que genera casi el 30 % del PIB anual. De momento no hay soluciones, ni siquiera visos de si habrá una temporada de verano, aunque sea tardía.  (24 de abril de 2020, EFE/PracticaEspañol)

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