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"La algarada crece, cada uno boxea contra su propio reflejo en el espejo" (Glucksmann)

Palabras de Autor: “La algarada crece, cada uno boxea contra su propio reflejo en el espejo” es una frase de André Glucksmann (1937- 2015), filósofo y ensayista francés, en “Occidente contra Occidente”.  

 

André Glucksmann fue uno de los intelectuales estrella que se dio a conocer con el mayo francés de 1968, que hizo de la denuncia de los crímenes de los totalitarismos su combate vital, y encarnó el vínculo entre la generación de Sartre y Focault y la de los “Nuevos Filósofos” que rompieron con el marxismo en los setenta.

Glucksmann nació el 19 de junio de 1937 en Boulogne Billancourt, una ciudad limítrofe con París, de padres judíos de origen austríaco, que se refugiaron en Francia en 1933.

El filósofo, que en una de sus últimas obras, “Una rabieta infantil” (2006), daba cuenta de su infancia bajo la ocupación nazi, experimentó a lo largo de su vida pública una notable evolución ideológica, que le llevó de defender el marxismo en versión maoísta a aliarse temporalmente con la derecha francesa.

Intelectual comprometido contra todas “las miserias del mundo” publicó su primer libro “El discurso de la guerra” en 1968, año en el que participó activamente en las revueltas estudiantiles.

En  “La Cocinera y el devorador de hombres. Reflexiones sobre el Estado, el marxismo y los campos de concentración” (1975) el filósofo comparaba el nazismo con el comunismo, y sostenía que el marxismo provoca no solo paradojas científicas, sino también campos de concentración, una reflexión mal recibida por la élite intelectual francesa de la época.

En 1979, junto al sociólogo Raymond Aron, del que era asistente en la Sorbona, y al padre del existencialismo, Jean-Paul Sartre, encabezó una iniciativa para ayudar a los refugiados que huían de Vietnam con la victoria allí de los comunistas en la guerra.

En los años ochenta su viraje ideológico fue hacia el atlantismo, entendido como una forma de antitotalitarismo y de defensa de los Derechos Humanos frente a múltiples dictaduras, y por eso mismo fustigó el pacifismo.

Glucksmann defendió la intervención de la coalición liderada por EEUU contra el Irak de Sadam Husein en la primera Guerra del Golfo en 1991, al igual que la de la OTAN en Serbia en 1999 por el conflicto con Kosovo.

Enfermo de cáncer, Glucksmann renunció en los últimos años a sus apariciones públicas, pero no a la publicación de sus ideas, reflejadas en 2014 en su última obra, “Voltaire contraataca”.

EFE/PracticaEspañol

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