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Cultura

La apertura a lo grande del Museo del Prado que, con sus 250 obras de arte más bellas, puede causar mareos y taquicardias o el llamado “Síndrome de Stendhal” al visitante

El Museo del Prado abre al público y lo hace a lo grande con las  250 obras de arte más importantes que guarda entre sus fondos, lo mejor de la pinacoteca. Tanta belleza junta puede causar en el  visitante el  llamado  “Síndrome de Stendhal”, el síndrome del viajero o el también llamado síndrome de los museos. Quienes lo sufren refieren mareos, taquicardia, sudoración o desasosiego, pero no tiene nada que ver con el COVID-19.

Celia Sierra / Madrid /  El Museo Del Prado condensa las obras maestras de su colección en una exposición única, el “Reencuentro”: las 250 obras más importantes de sus fondos concentradas en la Galería Central y salas adyacentes, que destilan lo mejor de la pinacoteca, con obras de Goya, El Greco, Velázquez, Rubens o Tiziano.

“Queríamos volver, pero de una forma inolvidable”, dice Falomir a Efe ante la selección de obras que, bañadas por la luz natural de la sala, pondrán a prueba “el síndrome de Stendhal” de los visitantes, que volverán al museo el próximo sábado 6 de junio.

La ocasión no es para menos, el museo lleva casi tres meses cerrado, el segundo periodo más largo tras la Guerra Civil.

Nada más llegar, la escultura del “Carlos V y el Furor” recibe al visitante sin su armadura -es desmontable-, un detalle que avisa al público de que lo que está por llegar es una manera “diferente” de ver las obras.

Hasta ella se llega tras pasar un control de seguridad en el que una máquina toma la temperatura (con más de 37,5 no se puede acceder) y un felpudo antivacteriano. El visitante debe mantener la distancia de seguridad y es obligatorio el uso de mascarilla.

La primera sala es casi una exposición en sí misma: reúne en un mismo espacio el Eva y Adán de Durero, “La Anunciación” de Fra Angélico y “El Descendimiento” de Rogier Van Der Weyden.

Luego se avanza por una larga lista de obras maestras como “El Triunfo de la Muerte” de Brueghel, “Las Tres gracias” de Rubens, “Las lanzas” de Velázquez (también “La rendición de Breda”), y en salas adyacentes, “Las Meninas” o “El caballero de la Mano en el Pecho”.

También están Zurbarán, Tiziano, Caravaggio, Patinir, Clara Peeters y muchos más. No todas las salas adyacentes están abiertas, pero desde la barrera de prohibido pasar, se pueden ver algunos de las cuadros, como “La inmaculada Concepción” de Tiepolo y otras piezas maestras. La reordenación temporal del museo, que abre el sábado solo una cuarta parte de su espacio y con un 30% del aforo, ha permitido licencias y guiños que de otro modo hubieran sido difíciles.

“Las Hilanderas” y “Las Meninas” se reúnen en la misma sala por primera vez desde 1929, y los dos “Saturno devorando a su hijo”, de Goya o Rubens están juntos por primera vez, también los cuadros que retratan los sucesos del 2 y el 3 de mayo de 1808 en Madrid de Goya.

Se echa de menos el “Jardín de las Delicias”, pero “es una obra tan delicada” que el museo no ha querido moverla, el Bosco está representada con otras obras excepcionales, como el tríptico de “La Adoración a los Reyes Magos”.

“Por mucho que hayas visto el Prado nunca lo has visto así y probablemente nunca más lo verás así -resume Falomir- (…) Hay mucho yonqui del Prado que tenía síndrome de abstinencia; esto es puro Prado en vena”.

El título escogido, “Reencuentro”, es un guiño no solo al reencuentro con el público, sino también a los orígenes del museo -el año pasado celebró su Bicentenario-. La visita entonces era también a la Galería Central, aunque las obras ocupaban del suelo hasta el techo, como se puede ver en varias fotografías dispuestas en la muestra.

Ha sido un trabajo laborioso, se han movido 190 obras. Pero lo que hace muy especial esta muestra es que se podrá disfrutar con la pausa y el sosiego que caracterizaba los museos antes de que se convirtieran en el destino turístico de masas. Sin tener que hacer melé para ver las obras más significativas.

Solo 1.800 personas podrán disfrutar al día de esta exposición, y tendrán que adquirir sus entradas en la web del museo (www.museodelprado.es) para una fecha y hora determinada, también para las gratuitas. Se han eliminado las taquillas, la consigna, las audioguías y los folletos. Accederán una media de unas 80 personas cada media hora.

Fin de semana de puertas abiertas

Este fin de semana será de puertas abiertas y después, hasta el 13 de septiembre, la entrada estará al 50 por ciento.

La duración estimada del recorrido es de hora y media, pero no se controlará el tiempo ni se impondrá un recorrido, aunque sí hay demarcado un sentido de la visita: se accede por la Puerta de Goya y se saldrá por la de Murillo.

El “Reencuentro” del Prado con los visitantes estará abierta al público hasta el próximo 13 de septiembre, cuando el museo prevé abrir con normalidad, aunque la visita seguirá contando con todas las medidas de seguridad.

Antes de la crisis del coronavirus, el Prado era el museo más visitado de España, el año pasado batió su récord histórico con 3,2 millones de visitantes, más del 60 por ciento de ellos, extranjeros. Con la caída en picado del turismo internacional muchos se preguntan cómo cambiará la crisis del coronavirus a los museos.

Falomir cree que es difícil elucubrar, lo que sí es seguro es que la afluencia de turistas internacionales tardará en volver y hasta entonces, quienes vayan a los museos disfrutaran de una experiencia más íntima, tranquila y sosegada, y a lo mejor, cuando se vuelva a la normalidad se tratará de buscar algún sistema para evitar aglomeraciones.   (5 de junio de 2020, EFE/PracticaEspañol)

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