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España

Los “Robinson Crusoe” españoles que son millones y en tiempos del COVID-19 viven en islas de cuatro paredes

Mónica Sequeiros / En España hay unos 4,7 millones de personas que viven solas, lo que supone más del diez por ciento del total de la población, a las que hay que sumar otras que, por distintas circunstancias, se han quedado sin compañía y aisladas en sus hogares por la pandemia del coronavirus.

Son unos particulares “náufragos”, como Robinson Crusoe, que pasan la cuarentena encerrados en “islas” de cuatro paredes, en las que internet es casi el único mar por el que enviar un mensaje, y que no tienen que preocuparse por guardar con nadie la preceptiva distancia de seguridad de medio metro para evitar el contagio.

Tampoco tendrán que lavarse las manos continuamente porque es menos probable que haya en sus viviendas materiales contaminados. Pero el estar solos en período de encierro también tiene sus riesgos, más allá de acabar siendo tendencia en Twitter por aparecer en una videollamada con cara de secuestrado sin rescate.

Chats de amigos y familiares

Para combatir esta soledad, en las ciudades y los pueblos con buena cobertura, los chats de amigos y familiares se han convertido en la mejor compañía. Así que, la estadística personal de uso diario del móvil puede arrojar una balance de doce horas al acabar la jornada.

Y es que las personas que viven solas no han acumulado rollos y rollos de papel higiénico para superar esta cuarentena -muchos ni tienen sitio en su vivienda- sino que han optado por ampliar el espacio virtual de su vida, el que no ocupa lugar.

Anna, una funcionaria de 32 años que vive sola, ha incrementado su uso del wasap, no solo en el ámbito personal sino sobre todo laboral, ya que teletrabaja todas las mañanas.

Ella tiene la desventaja de vivir este encierro en un apartamento pequeño, de unos 30 metros cuadrados, pero la compensa con la cercanía de los vecinos con los que puede hablar de vez en cuando, “manteniendo las distancias, eso sí”, puntualiza, para evitar el contagio.

Asegura que, por ahora, lleva bien esta soledad porque está “acostumbrada” aunque ya nota que busca más interacción con los demás por este aislamiento obligado. Además, venía ya de un período de encierro, tras haberse presentado a unas oposiciones en enero, y empezaba a tomarse “un tiempo para vivir”.

Un caso parecido le ha ocurrido a David, un empresario de 47 años, que se está recuperando de una lesión y que llevaba un tiempo “atrapado” en casa. Ahora que empezaba a “ver la luz” ha tenido que adaptarse porque “no queda otra” y realiza la fisioterapia por su cuenta dos veces el día.

“Mantener las rutinas”

Su receta para soportar esta soledad se basa en “mantener las rutinas” y “ralentizarlas”, es decir, dedicar más tiempo a cada una de ellas para que se pase antes el día.

La mayoría de los más de 4,7 millones de personas que vivían solas en 2018, según la última encuesta de continua de hogares el Instituto Nacional de Estadística, tenían menos de 65 años, es decir, constituían el 57 por ciento de los núcleos unipersonales.

En este tramo de edad, viven solos más hombres que mujeres, el 59 por ciento frente al 41 por ciento.

Un reparto que se invierte al superar los 65 años, ya que entonces son las mujeres las que constituyen el 72 por ciento de los hogares unifamiliares. Son la personas de esta edad los que se consideran más vulnerables ante la pandemia del coronavirus.

Llevarlo con estoicismo

Pero también son los mayores las que saben llevarlo con más estoicismo porque la vida ya les ha hecho adaptarse a múltiples circunstancias. Sin embargo, la soledad es muy dura entre cuatro paredes con tiempo para recordar no solo a los que no pueden venir de visita sino a los que ya no están.

Eso le pasa a Carmen, una jubilada de 81 años que se quedó viuda hace tres, e intenta no dejar del todo aparcada su rutina diaria por el encierro impuesto. Pasa las tardes practicando “un poco de inglés y francés”, ya que no puede ir a sus clases como solía hacer por las mañanas.

A cambio ahora, por la mañana, ve un “un poco la tele” para enterarse de lo que pasa, cuando habitualmente dedicaba esta parte del día a sus actividades fuera de casa, y también destaca que al menos “no se discute con nadie”, como puede pasar con algunas familias que se ven obligadas a convivir a todas horas.

Aunque, de momento, lo lleva “bien” reconoce que “no se le saca provecho al tiempo” como cuando se puede salir al exterior, que piensa que va hacer “muchas cosas y al final queda en nada” porque empiezan las llamadas de teléfono y casi todo el mundo se pasa más tiempo hablando que antes.

Y es que las llamadas telefónicas han aumentado exponencialmente -alrededor de un 50 por ciento en estos días- e incluso se ha recuperado el uso del teléfono fijo, que en muchas casas estaba oculto en una estantería tapado por revistas o libros, porque ante la soledad impuesta no hay como oír una voz al otro lado del hilo.

Llevar un diario

Cada uno tiene sus trucos para afrontar el aislamiento en soledad, hay quien ha optado por llevar un diario y quien tacha días en el calendario como un preso que marca muescas dentro de su celda, y quien ya ha empezado a limpiar a fondo los armarios y los pomos de las puertas, los cristales, todo lo que encuentra a su paso.

En las cuatro comunidades con más incidencia del coronavirus – el número de casos en relación a la población- también hay un porcentaje más elevado de personas que viven solas, frente a la media nacional de uno de cada cuatro hogares, un 25,5 por ciento.

En La Rioja, el 28,5 por ciento de los hogares son de una persona (36.900), un 27,7 en el País Vasco (250.400 personas), un 26,8 por ciento en Navarra (68.600), y un 25,7 en la Comunidad de Madrid (667.700 personas).

Así que, ante estas circunstancias de aislamiento impuestas por el decreto del estado de alarma, varios miles de personas en todas las comunidades se sentirán literalmente más solas que un perro. Porque a estas mascotas hay, por lo menos, quien las saque a pasear varias veces al día. (24 de marzo de 2020, EFE/PracticaEspañol)

La noticia relacionada en vídeo (16 de marzo de 2020):


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