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Science

La Royal Society británica celebra el papel de España en la ciencia

Severo Ochoa o Santiago Ramón y Cajal son algunos de los científicos españoles que formaron parte de la Royal Society, a los que la prestigiosa institución científica británica rinde homenaje con una exposición en Londres.

“Transacciones. España en la historia de la Royal Society”, que se inauguró  en la sede de la sociedad científica más antigua del mundo, celebra la relación entre los científicos británicos y españoles desde su fundación en 1660.

Libros, cuadernos de notas, dibujos, instrumental científico o maquetas de telescopios o barcos conforman el centenar de objetos procedentes de distintas instituciones y dispuestos en una muestra en la que ha colaborado la Fundación Príncipe de Asturias.

En la biblioteca destacan las pertenencias de Ramón y Cajal (1852-1934), como los considerados primeros dibujos de una neurona o un diario en el que apuntó los síntomas que le acompañaron hasta el día de su muerte, un 17 de octubre.

Rodeado de las estanterías repletas de libros de la Royal Society se encuentra también material de trabajo del asturiano Severo Ochoa (1905-1993) así como el certificado de su ingreso en la sociedad científica británica en abril de 1965.

La entrada de estos dos científicos españoles en la prestigiosa institución se consideraba “un reconocimiento a su labor, que complementaba la consecución del premio Nobel”, señaló a Efe el comisario de la exposición, Armando Menéndez.

Otros investigadores españoles anteriores, como Jorge Juan o Antonio Ulloa, mantenían “una relación de intercambio” con la Royal Society, en la que “aportaban su conocimiento de navegación y construcción naval”, según el experto.

A cambio, relató Menéndez, recogían el conocimiento que marca la llegada de la ciencia moderna al Reino Unido como la física de Newton, que sustituyó a los principios aristotélicos todavía vigentes en el siglo XVIII.

España despertó durante este período el interés de los científicos extranjeros por su flora, por su fauna y “por cómo se realizaban algunas cosas, como el acero”, explicó a Efe Keith Moore, bibliotecario de la Royal Society.

De toda la geografía española, llamó particularmente la atención de los investigadores foráneos la isla de Tenerife y, sobre todo, el volcán Teide, “entonces considerado el pico más alto y accesible”, indicó Menéndez. 

La muestra recoge además una selección de plantas autóctonas de las Islas Canarias y los trabajos que en Tenerife realizó el astrónomo italiano Chales Piazzi Smyth en 1858, que quiso montar un telescopio en lo alto del Teide.

Además de lo que ocurría en España, los miembros de la Royal Society se interesaron muy especialmente por los territorios coloniales de América del Sur.

“Todo ese nuevo mundo de historia natural, de recursos minerales y de materiales que se transportaban posteriormente a España desde su imperio era de un gran interés científico”, recordó Moore.

La exposición, que ya se pudo ver hace dos años en Oviedo, forma parte del conjunto de actividades organizadas por la Royal Society en agradecimiento por el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades que le fue concedido en 2011. EFE

 

Londres, 25 abr (EFE/PracticaEspañol)

 

 

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